Ha sido un año largo, de esos que se cuentan en encuentros, boletines, campañas y muchas horas compartidas. Así que, como manda la tradición, durante estas semanas de agosto levantamos el pie del acelerador. No cerramos del todo, pero sí bajamos el ritmo para recuperar fuelle.
Seguiremos por aquí, atentas a lo importante, aunque puede que tardemos un poquito más de lo habitual en responder correos y mensajes. Si algo no es urgente, seguramente pueda esperar a la vuelta: nos lo agradeceréis vosotras y nos lo agradeceremos nosotras.
Aprovechamos también para hacer eso que casi nunca da tiempo durante el curso: pararnos a pensar. Ordenar ideas, mirar el año con perspectiva y preparar con calma lo que viene en economía solidaria, que promete. Porque a veces el mejor trabajo se hace justo cuando parece que no se está haciendo nada, a la sombra de un árbol y sin prisa.
Mientras tanto, os deseamos un buen verano, sea cual sea vuestra receta: un buen libro, un chapuzón, caminos nuevos por explorar, buena compañía o el placer sencillo de no hacer absolutamente nada. Que cada quien recargue como más le apetezca.
Nos reencontramos a finales de agosto, con las ganas renovadas y algún proyecto bajo el brazo. Cuidaos mucho y disfrutad. ¡Nos vemos a la vuelta!
