Las personas que viven allí gozan de mayor estabilidad, menor gasto y mayor bienestar emocional que las que viven de alquiler en el mercado privado.

Así lo señala ​​el primero Estudio de impacto de la vivienda cooperativa en cesión de uso, elaborado por la Federación de Cooperativas de Vivienda de Cataluña (Habicoop) con la colaboración de Sostre Cívic y otras entidades del sector, presentado el 30 de septiembre en el BLOC4BCN, en Barcelona,. El informe evalúa, por primera vez con datos contrastados, los efectos de este modelo en tres ámbitos: social, económico y ambiental.

El estudio está coordinado por Alma Puerta (Andaira) y Laura Camprubí (El Risell), y cuenta con la colaboración del Ayuntamiento de Barcelona y de la Generalitat de Cataluña. Aplica un método innovador basado en la evaluación del impacto neto y la teoría del cambio, con perspectiva de género y enfoque colaborativo. La investigación se ha basado en una encuesta a más de 300 personas y el análisis de 19 proyectos de vivienda cooperativa en convivencia en toda Cataluña, con el objetivo de medir su impacto social, económico y ambiental. Esta metodología permite comparar la situación de las personas que viven en viviendas cooperativas con las personas que viven de alquiler en el mercado privado, controlando factores como la edad, el género o los ingresos.

Más estabilidad, mejor salud y más ahorro

Los resultados son claros: las personas que viven en viviendas cooperativas en cesión de uso tienen 6,6 veces más probabilidades de poder vivir allí toda su vida y 8,3 veces más probabilidades de estar satisfechas con su vivienda que las que viven de alquiler. También muestran un nivel de satisfacción con la vida 1,3 puntos más alto (en una escala de 0 a 10) y manifiestan mayor confianza, apoyo mutuo y bienestar emocional.

Según el informe, el 75% de las personas cooperativistas pasan tiempo con el vecindario en los espacios comunesgozan de una percepción de seguridad un 31% mayor. El sentimiento de comunidad y la participación son especialmente destacados: tres de cada cuatro socias participan regularmente en asambleas y casi el 25% lo hacen semanalmente.

Durante la presentación, Eulàlia Tubau, co-coordinadora de Sostre Cívic y miembro de la comisión gestora del estudio, destacó que “este informe demuestra con datos lo que ya vivimos a diario: que el cooperativismo de vivienda mejora la vida de las personas y genera comunidad, confianza y arraigo”.

Asequible y económicamente resiliente

El modelo es también más sostenible económicamente. El coste medio de una vivienda cooperativa es 3,66 €/m² inferior al del alquiler privado, y cuatro veces más personas consiguen dedicar menos del 30% de sus ingresos a la vivienda. Además, las personas cooperativistas tienen 11 veces más probabilidades de llegar a fin de mes con facilidad y la mitad declara que puede ahorrar más que antes de entrar en la cooperativa.

La viabilidad de los proyectos es igualmente positiva: el 84% de los edificios presentan un balance económico positivo, y la práctica totalidad dispone de mecanismos de solidaridad interna para apoyar a las personas con dificultades puntuales. En palabras de David Guàrdia, vicepresidente de Habicoop y co-coordinador de Sostre Cívic, «este modelo demuestra que es una alternativa económicamente viable, capaz de ofrecer viviendas estables sin ánimo de lucro y con una gestión comunitaria».

Impacto ambiental y sostenibilidad

En el ámbito ambiental, los datos muestran que el modelo cooperativo reduce significativamente el impacto ecológico de la vivienda. Los edificios estudiados tienen un consumo energético un 55% inferior en la media de Cataluña, y el 90% de la energía que utilizan es renovable. Además, un 70% de los proyectos dispone de sistemas de monitorización energética, y casi el 60% ofrece aparcamientos para bicicletas o vehículos compartidos.

También se constata un aumento del uso de alimentos ecológicos y de proximidad, y un cambio de hábitos hacia una movilidad más sostenible, con menos uso del coche privado y más desplazamientos a pie, en bici o en transporte público.

«La sostenibilidad es inherente al modelo», subrayó Laura Camprubí, de la cooperativa El Risell. «Construimos edificios eficientes y comunidades que cuidan el entorno, y esto tiene un impacto directo en la reducción de emisiones y en el bienestar de las personas.»

Una puerta de entrada a la Economía Social y Solidaria

Además de los beneficios económicos, sociales y ambientales, el estudio también revela otro impacto clave del modelo cooperativo: su capacidad para acercar nuevas personas a la Economía Social y Solidaria (ESS). Por tanto, esto significa que es socialmente muy transversal y genera vínculos entre trayectorias muy diversas. La vivienda cooperativa actúa como una puerta de entrada a la ESS, ya que facilita la incorporación de personas sin experiencia previa y favorece la participación en iniciativas colectivas.

Según los datos del informe, casi una de cada cinco personas residentes (17,6 %) no tenía ninguna relación previa con la ESS, y este porcentaje sube hasta el 48,5 % entre aquellas que conocían el modelo pero no habían participado antes. Esto confirma que vivir en cooperativa no sólo transforma la forma de habitar, sino que abre caminos hacia otras formas de consumo, trabajo y organización más democráticas y solidarias.

Reconocimiento institucional y retos de futuro

El acto reunió a más de una cincuentena de personas y ha contado con la presencia del secretario de Trabajo de la Generalitat, Paco Ramos, y del comisionado de Vivienda del Ayuntamiento de Barcelona, Joan Ramon Riera. Ambos coincidieron en destacar el papel estratégico del cooperativismo de vivienda para ampliar el parque asequible y garantizar el derecho a la vivienda. «Hay que utilizar todos los recursos que tenemos en un momento tan difícil», ha remarcado Ramos, mientras que Riera ha subrayado la necesidad de «dar un salto de escalera» y consolidar un sistema de vivienda mixta con protagonismo del sector social.

Desde Sostre Cívic, coincidimos plenamente: el estudio evidencia que el modelo de cesión de uso funciona y es una herramienta real para garantizar el derecho a la vivienda. Actualmente, gestionamos casi la mitad de los proyectos cooperativos de Cataluña, con más de 2.100 personas socias i 550 viviendas en convivencia o en promoción.

El estudio de Habicoop supone un paso decisivo para el reconocimiento del cooperativismo de vivienda como pilar de las políticas públicas de vivienda. Los resultados refuerzan lo que muchas comunidades de vivienda cooperativa han demostrado sobre el terreno: que es posible garantizar viviendas dignas, estables y asequibles fuera del mercado especulativo.

Estudi d’Impacte de l’Habitatge Cooperatiu en Cessió d’Ús

Fuente: Sostre Civic