REAS RdR condena el genocidio que está cometiendo el Estado de Israel en la Franja de Gaza, como lo han hecho diversas instancias de la ONU y centenares de organizaciones de derechos humanos presentes en el terreno y en el resto del mundo. Censuramos firmemente la masacre que se está produciendo contra la población civil palestina, que ha asesinado estos dos últimos años a más de 64.000 personas, principalmente niños y civiles, como venimos señalando desde la escalada de violencia tras los atentados del 7O.

Y seguimos pidiendo al Gobierno del Estado español y a la Comunidad internacional una respuesta contundente que ponga fin a este genocidio. Gracias a la presión de la sociedad civil organizada a nivel mundial, se vienen dando, por fin, algunos gestos y posicionamientos, pero es necesaria una mayor contundencia y acabar con cualquier relación comercial con el Estado y las empresas de Israel, especialmente todo el negocio de armas.

Como demuestra el ininforme de la campaña #StopSettlements nuestras relaciones comerciales con asentamientos ilegales no solo perpetúan la ocupación, sino que erosionan derechos fundamentales del pueblo palestino. Coincidimos en que «Mantener estas relaciones económicas es una forma de complicidad activa con el apartheid y la colonización» y nos sumamos a la demanda «del fin inmediato de todo vínculo comercial, financiero o logístico con los asentamientos ilegales». La urgencia de la situación del pueblo palestino, que además de los ataques y bombardeos está sumida en una profunda hambruna, como declaró la ONU el pasado mes de agosto, insta a tomar medidas firmes y contundentes, en el plano político, militar y comercial para que Israel cumpla el derecho internacional.

Nos sumamos de este modo a la ola de solidaridad que recorre el mundo e invitamos usar las herramientas de presión que tenemos a nuestro alcance las empresas, organizaciones y personas, para seguir incidiendo social, política y económicamente para poner fin al genocidio.

Activismo económico: Boicot, Desinversiones y Sanciones

Bien sabemos en la economía solidaria del poder de nuestras acciones económicas para producir y consumir conforme a nuestros valores. El activismo económico es una herramienta poderosa para la precisión social.

La campaña de Boicot, Desinversiones y Sanciones que se lleva meses promoviendo a nivel internacional hacia las compañías que participan en la opresión del pueblo palestino busca generales prejuicios económicos para poner fin a su complicidad con los crímenes de Israel. Como sostienen de BDS: “La economía israelí es particularmente dependiente del comercio y la inversión exteriores, lo cual la hace especialmente susceptible al boicot económico internacional”. Tal y como recoge la propia organización: la deuda de Israel se disparó a $340 mil millones en la segunda mitad de 2024, un 20% más que a finales de 2022, debido a su continuo #GenocidioEnGaza. Así mismo, las inversiones iniciales en startups israelíes cayeron un 90 % en el primer trimestre de 2023, en comparación con el mismo período de 2022 y se calcula que unos 46,000 negocios israelíes han cerrado.

Son numerosas las herramientas para apoyar estas acciones de boicot, como la Campaña no thanks para escanear códigos de barras y buscar productos incluidos en el movimiento de boicot y numerosos listados como los de a Red Solidaria Contra la Ocupación Palestina (RESCOP), que dan a conocer las relaciones empresariales con Israel.

Las finanzas éticas son también una vía de boicot a la industria financiera, complice de primera línea dl genocidio. Hace un año, el Centre delàs d’estudis per la pau publicaba un informe sobre “La Banca Armada y su corresponsabilidad en el genocidio en Gaza”, que recorre la financiación de las empresas que fabrican las armas usadas en las masacres contra la población palestina y que pone el foco en el negocio de los bancos y las empresas de armas que se están lucrando de la ofensiva israelí sobre Gaza. Ante esto, las finanzas éticas que no invierte en empresas que se dedican a la industria bélica y sector armamentístico sino que opta por financiar iniciativas que apoyan la paz, la justicia y los derechos humanos, como reconocía hace unos días Fiare Banca Ética 

En la misma línea de poner en valor el potencial de nuestro consumo, el 21 de agosto arrancó  ‘Global Strike for Gaza’, huelga mundial de consumo que insta a no consumir los jueves para impactar en las economías estatales y forzar a los gobiernos a incrementar la presión internacional. Desde entonces, son numerosos los medios, organizaciones y personas que están difundiendo y secundado la campaña.

 

Movilización social por la solidaridad

Junto a todas estas acciones de activismo económico, la movilización social es, como estamos viendo, una gran vías de presión con las que contamos para alzar nuestra voz de completo rechazo ante el genocidio. Acciones para la visibilidad y denuncia como la de la Flotilla de la libertad, así como las numerosas y diversas protestas que se están sucediendo nos aleja del silencio cómplice del genocidio. Cada red social posicionada, cada bandera que pende de un balcón, cada conversación con una vecina, contribuye al clamor popular de solidaridad con el pueblo palestino.

La economía solidaria se sitúa en el paradigma de sostenibilidad de la vida, que pone el bienestar de las personas y comunidades así como del propio planeta por encima de los beneficios económicos y el capital. Desde este posicionamiento férreo de nuestros principios y la solidaridad global que nos alumbra, seguiremos manifestándonos y recurriendo a las herramientas que tengamos a nuestro alcance hasta que pare la masacre y vuelva la paz a Palestina.