«Somos un grupo de personas que no estamos nada contentas con el hecho de que para ganarnos la vida tengamos que destruir el planeta, generar relaciones económicas injustas o contribuir a una estructura capitalista que nos ve como una agresión ».
Así definió Ana Lorenzo, presidenta de REAS Galicia, la razón de ser de las entidades que conforman la economía social y solidaria, agrupadas en la Red Gallega de Economía Alternativa y Solidaria, una asociación sin ánimo de lucro que actualmente cuenta con 35 entidades asociadas.
El 10 de abril, REAS Galicia organizó el encuentro «De la utopía a la realidad» en la Facultad de Economía de la USC , que reunió a personas del ámbito educativo, la cooperación, el tercer sector y otras entidades de la economía social y solidaria.
La conferencia tuvo como objetivo principal destacar el modelo de Economía Social y Solidaria (ESS) en relación con los retos de la Agenda 2030 y los Objetivos de Desarrollo Sostenible. Asimismo, buscó identificar retos y oportunidades para su reconocimiento, explorar cómo medir y comunicar el impacto real de la ESS, fortalecer la transparencia y la generación de confianza en el sector, poner de relieve la auditoría social y fomentar sinergias y compromisos en Galicia.
El objetivo es que la economía social y solidaria «sea más mensurable, visible y reconocida» © REAS Galicia
Raquel Calleja, técnica de REAS Galicia, destacó en una de las mesas redondas que es «necesario», pero también «muy urgente», buscar «otras formas de organizar la economía, la sociedad y la sostenibilidad de la vida».
La reunión también formó parte del proyecto Reconocer a ESS , que este martes presenta sus resultados en una reunión en línea.
La reunión también formó parte del proyecto Reconocer a ESS , una iniciativa que busca precisamente consolidar el modelo económico propuesto por la ESS «como actor clave en el avance y la aplicación de la Agenda 2030» y que pretende hacer que la economía social y solidaria sea «más cuantificable, visible y reconocida».
Los resultados finales del proyecto se anunciarán este martes en una reunión en línea a través de Zoom , en la que, entre otros contenidos, se presentará la Guía para conectar la Auditoría Social con los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), «una herramienta práctica para avanzar en la medición y comunicación del impacto».
En la reunión celebrada el 10 de abril en la Facultad de Economía, uno de los temas clave, presente en las distintas actividades del programa, fue la necesidad de visibilizar la ESS, integrarla en el ámbito educativo y fortalecer su papel como alternativa al modelo económico actual, incorporando las dimensiones social, ambiental y económica. Asimismo, se subrayó la importancia de medir y comunicar mejor su valor para obtener reconocimiento social e institucional.
En este sentido, Raquel Calleja, técnica de REAS Galicia, destacó en una de las mesas que es «necesario», pero también «muy urgente», buscar «otras formas de organizar la economía, la sociedad y la sostenibilidad de la vida», añadiendo que «la ESS nos ha dado una hoja de ruta clara para lograrlo». La reunión, subraya REAS Galicia, sirvió «para fortalecer y seguir construyendo la comunidad ESS, motivar a los participantes y visibilizar que medir el impacto es clave para existir».
Una de las acciones que se destacaron durante la jornada fue la Auditoría Social. Esta es una herramienta fundamental de la Economía Social y Solidaria que permite a las entidades medir sistemáticamente su impacto social, ambiental y de buena gobernanza. Se trata de un proceso de autoevaluación voluntaria que refuerza la coherencia interna y la rendición de cuentas ante la sociedad.
Para REAS Galicia, la Auditoría Social es «una herramienta estratégica que va más allá de la medición y que permite a las entidades pertenecientes al ESS valorar su trabajo diario».
En este sentido, Susana Ortega, de REAS Red de Redes, destacó la labor de la Auditoría Social como «una herramienta de medición estable, replicable y estadísticamente sólida que permite a las entidades, año tras año, mostrar su compromiso».
La jornada también analizó la experiencia piloto del sello de garantía ESS llevada a cabo en Galicia. Se trata de un sistema de transparencia y reconocimiento para la sociedad y la administración pública con el fin de promover el consumo responsable y facilitar la contratación pública. Estos ejercicios fueron útiles para extraer fortalezas y limitaciones de la medición actual en el contexto gallego, adaptada al ámbito rural y a la diversidad de los sectores existentes.
Laura Vidal, de Dalle que Dalle – Sociedade Cooperativa Galega, afirmó que «debemos luchar para que la Auditoría Social se incluya como cualquier otro sello en los servicios de contratación pública». «Es una cuestión de justicia y reconocimiento para quienes hacemos bien las cosas según la normativa interna y no según el presupuesto», subrayó.
Los valores y principios de cooperación con el territorio, sostenibilidad, trabajo decente e inclusión estuvieron presentes a lo largo de la jornada. En la última edición de la Auditoría Social, participaron 24 entidades de la Economía Social y Solidaria de Galicia, que realizaron un análisis exhaustivo de su funcionamiento y sus prácticas. Los resultados agregados de la campaña pusieron de manifiesto el impacto real de la ESS gallega, «un modelo económico sólido, coherente y en crecimiento».
Los datos de la Auditoría Social revelaron, por ejemplo, que la brecha salarial interna es de 1,23; lo que significa que la persona que más gana supera a la que menos gana en un 23%, una cifra muy alejada de la dinámica habitual en el ámbito laboral.
Además, las entidades destinan un promedio del 14% de sus beneficios a causas sociales y benéficas, lo que refuerza su compromiso con la redistribución de la riqueza. Asimismo, los datos reflejan que las mujeres representan el 61% de los trabajadores y el 51,3% de los voluntarios, y que ocupan el 72% de los puestos de responsabilidad en las entidades auditadas.
Fuente: praza.gal
