En el marco de la Conferencia «Más allá del crecimiento» desde REAS Red de Redes participamos en el panel de experiencias para responder a la pregunta: A lo largo de la amplia trayectoria de REAS ¿Qué instrumentos de política pública y financiación han sido más efectivos para escalar iniciativas de economía social y solidaria? Y ¿Qué barreras impiden actualmente su desarrollo como alternativa a la economía del crecimiento/capitalista?
A continuación detallamos el texto con la transcripción completa:
Cuando hablamos de Economía Social y Solidaria en el Estado español nos referimos a un conjunto muy diverso de realidades: cooperativas, mutualidades, empresas de inserción, asociaciones y fundaciones, y también iniciativas comunitarias. Todas ellas tienen en común algo fundamental: poner en el centro al binomio persona-territorio, antes que el beneficio financiero en una apuesta por ser una alternativa al modelo actual capitalista. En la actualidad, hablamos de más de 75.000 entidades, más de 1 millón de personas trabajadoras y más de 100.000 millones de euros de facturación (Datos CIRIEC)
En los próximos años afrontaremos como sociedad un contexto hostil con el aumento de amenazas globales como las crisis climáticas y el aumento de las desigualdades sociales. Ante esto, debemos dirigir nuestros esfuerzos para impulsar una transición ecosocial justa y desde abajo.
En ese sentido, por su vocación transformadora, la Economía Social y Solidaria es una pieza clave en este proceso.
Partiendo de la clara apuesta por el decrecimiento y la imperiosa necesidad de mantenernos en el marco de los límites planetarios, como recogemos en nuestra carta de principios, creemos que la ESS debe escalar para poder acompañar esta transición ecosocial desde una óptica de intercooperación y no de competencia. Y eso, debe hacerlo, principalmente, en actividades que son esenciales para la vida, y seguir desplegándose por todos los territorios desde un enfoque local, reforzando los vínculos comunitarios.
Cuando hablamos de sectores esenciales para la vida hablamos de alimentación, vivienda, la salud, los cuidados, la energía, la movilidad, la educación, la cultura y la comunicación:
- Datos de energía renovable. 136 millones de euros, 507 GWh energía comercializada, más de 165.000 contratos, más de 120.000 personas asociadas.
- Datos de vivienda cooperativa en cesión de uso. Se ha pasado de 100 viviendas habitadas en 2020 a poder superar las 2.000 unidades en 2025
- Datos de la red de super cooperativos: más de 20 municipios, más de 15.000 familias que consumen, más del 80% de productos ecológicos, 70% del precio del producto retorna a los y las productoras.
Para que se de la escalabilidad de la ESS que la transición ecosocial necesita, es clave contar con políticas públicas y financiación que la apoye.
Instrumentos más efectivos
En el Estado español, se han dado pasos importantes para apoyar a este movimiento socio-económico:
- El marco normativo. La Ley 5/2011 de Economía Social (actualmente en actualización) fue pionera en reconocer explícitamente al sector y darle seguridad jurídica.
- Un instrumento de gran relevancia es la contratación pública responsable. La Ley 9/2017, de Contratos del Sector Público, refuerza la obligatoriedad de incorporar cláusulas sociales y medioambientales, de modo que los criterios de adjudicación no se limiten únicamente al precio, sino que también puedan valorar aspectos de carácter social, ético o ambiental. En esta línea, diversos Ayuntamientos —como el de Barcelona— han reservado determinados contratos, por ejemplo en servicios de limpieza o restauración, a empresas de inserción y entidades de la economía social, garantizando que el gasto público contribuya no solo a la eficiencia económica, sino también a la inclusión laboral y la cohesión social.
- Es importante destacar también las finanzas éticas: Desde REAS Red de Redes articulamos cientos de iniciativas locales con principios de democracia, equidad y sostenibilidad. Entidades como Coop57 o FIARE Banca Ética son un ejemplo de cómo el ahorro ciudadano puede convertirse en crédito para proyectos comunitarios que priorizan el impacto social y ambiental por encima de la rentabilidad. Algunos datos: el ahorro gestionado por las entidades financieras éticas se sitúa en torno a los 2.387 millones de euros, los préstamos otorgados por las entidades de finanzas éticas casi alcanzan los 1.900 millones de euros (vivienda 24%, energía, economía circular, un 20%)
- Impulso a fórmulas publico-comunitarias como pueden ser las comunidades energéticas.
- Fomentar la participación de la Economía Social y Solidaria, especialmente las cooperativas, en la gestión de servicios públicos en el ámbito de los cuidados, evitando su mercantilización.
Barreras actuales
Pero junto a estos avances, también hay barreras que frenan a la economía social y solidaria.
- La primera es estructural: el marco económico dominante. La ESS compite en mercados regidos por la lógica del bajo precio y de la rentabilidad inmediata, muy alejados de la lógica del decrecimiento que defendemos para poner la vida en el centro.
- La segunda tiene que ver con la financiación. Aún falta capital dispuesto a aceptar retornos sociales y ecológicos en lugar de beneficios rápidos y meramente monetarios. En este sentido es importante que se desarrollen más instrumentos financieros orientados al tejido de la economía social y solidaria: avales, microcréditos, fondos rotatorios y que haya un reconocimiento institucional y una mayor visibilización en especial a los sectores esenciales como vivienda o energía.
- La tercera tiene que ver con la cultura y la visibilidad. La economía social y solidaria sigue siendo percibida como algo complementario o marginal, cuando en realidad es una vía realista que ya está dando respuesta de manera sostenible y justa a muchas de las necesidades actuales de vivienda, energía, alimentación, movilidad, textil, finanzas…
- Además, existen muchas iniciativas de ESS que quedan ocultas porque no son de mercado ni suelen adoptar una forma jurídica. Es la rama comunitaria de la ESS: grupos de crianza compartida, redes de alimentos, bancos de tiempo, huertos comunitarios, ferias y redes de intercambio, etc. También es economía y es importante visualizarlas y apoyarlas.
- Esta visibilidad es especialmente importante en la población más joven. Las administraciones educativas deben promover el aprendizaje cooperativo, introducir la economía solidaria en los currículum educativos y una educación financiera crítica y ética.
En definitiva, contamos con un marco avanzado y con experiencias muy valiosas, pero necesitamos seguir potenciándolas para que se produzca una verdadera transición.
La riqueza no está en producir más, sino mejor: hacerlo desde el cuidado del entorno y las personas, regenerando los territorios, bajo lógicas de redistribución y justicia. Ésta es la razón de ser de la economía solidaria y desde donde queremos contribuir a un mundo que mire más allá del crecimiento.
