Los productos de higiene y limpieza que utilizamos diariamente tienen un impacto ambiental significativo, a menudo invisibilizado. A través de su fabricación, uso y eliminación, estos productos contribuyen a la emisión de Gases de Efecto Invernadero (GEI), a la contaminación del agua y del aire interior, y a la generación de residuos, especialmente plásticos desechables. A pesar de ser actividades esenciales para el bienestar y la salud, las prácticas de limpieza doméstica pueden provocar efectos negativos tanto para el medio ambiente como para la salud humana.
¿De dónde proviene el impacto de los productos de higiene y limpieza?
Una parte importante de este impacto proviene de las sustancias químicas presentes en detergentes, lejías, jabones y limpiadores domésticos. Muchos de estos productos contienen compuestos orgánicos volátiles (COVs), que se evaporan fácilmente y pueden acumularse en espacios cerrados. Las concentraciones de COVs en el interior de los hogares pueden llegar a ser hasta diez veces superiores a las del exterior, provocando irritaciones respiratorias, dolores de cabeza y, a largo plazo, afectaciones al sistema nervioso. Otros ingredientes habituales, como tensioactivos no biodegradables y fosfatos, acaban en los sistemas de alcantarillado y contribuyen a la degradación de los ecosistemas acuáticos, fomentando procesos como la eutrofización y afectando la fauna acuática. Además, el 75 % de las emisiones de COVs de los productos de limpieza provienen de productos convencionales.
La eutrofización es un fenómeno causado por la acumulación de nutrientes en un ecosistema acuático y puede perjudicar la flora y fauna.
También hay que considerar el impacto asociado a la fabricación de estos productos, que empieza mucho antes de que lleguen a nuestra casa. Su producción a menudo implica el uso de derivados del petróleo y procesos químicos intensivos en energía y agua, hecho que genera residuos peligrosos y aguas residuales cargadas de compuestos contaminantes. A todo esto se suma el envase, habitualmente de plástico, que tiene una elevada huella de carbono y es difícil de reciclar, especialmente en formatos pequeños o contaminados.
Los compuestos habituales del producto, como tensioactivos no biodegradables y fosfatos, llegan a los sistemas de alcantarillado y contribuyen a la degradación de los ecosistemas acuáticos. El vertido de fosfatos y surfactantes provoca eutrofización, moho de algas y mortalidad de fauna acuática.
Nuevos hábitos de uso de los productos de higiene y limpieza
El modo de uso y los hábitos de compra también son factores clave. El uso excesivo de detergentes, la elección de productos tóxicos o en formatos no reutilizables y la falta de prácticas de limpieza eficientes aumentan el impacto ambiental doméstico. Por el contrario, optar por alternativas como el vinagre y el bicarbonato, elegir productos con certificación ecológica, comprar a granel o utilizar envases recargables y formatos concentrados puede reducir notablemente la huella ecológica de este ámbito.
El vinagre es muy útil para limpiar, eliminar manchas o incluso sacar un chicle que se nos resiste
La higiene y la limpieza son actividades cotidianas imprescindibles, pero las decisiones que tomamos sobre cómo y con que las hacemos pueden marcar una gran diferencia para la salud de las personas y del planeta.
Consejos para reducir los impactos de consumo de los productos de higiene y limpieza
En la cocina
- Sustituir detergentes convencionales por alternativas ecológicas reduce sustancialmente el impacto ambiental sin renunciar a la eficacia limpiadora.
- Este cambio evita emisiones innecesarias, protege los sistemas acuáticos y reduce la presencia de tóxicos en el hogar.
- Podemos recurrir a productos naturales como el vinagre, el limón o el bicarbonato, para limpiar el hogar. Foto vía Canva
En el baño
- Sustituir productos químicos por vinagre y bicarbonato permite reducir más del 80% de las emisiones por limpieza.
- Es una opción fácil de implementar, asequible y aplicable a varias superficies.
Los envases
- Comprar jabón a granel en envase reutilizable es una de las acciones más simples para reducir residuos y emisiones.
- Con un cambio muy pequeño, se evitan docenas de envases desechables al año.
Fuente: opcions.org
