Espigueos UrbanosFundació Espigoladors
- Territorio
- Cataluña (origen y mayor implantación) con expansión reciente a la Comunidad de Madrid
- Año
- Modelo consolidado en Cataluña desde hace más de una década; expansión a Madrid en diciembre de 2025
- Ámbito
- Alimentación / Lucha contra el desperdicio alimentario / Economía circular / Inserción sociolaboral
Descripción
Los espigueos urbanos aprovechan árboles frutales de titularidad pública (naranjo amargo, algarrobas, aceitunas, moras) o suelo agrícola municipal que de otro modo se perdería, transformándolo en alimento con finalidad social. En Torredembarra (proyecto "De la Torre a la Taula"), el Ayuntamiento colabora con la Fundació Espigoladors desde 2024; en Fuenlabrada, un piloto pionero (diciembre 2025) llevó el modelo por primera vez fuera de Cataluña, al Parque Agrario municipal, conectándolo con la Red de Huertos Urbanos Comunitarios de Madrid.
Mecanismos e instrumentos clave
Ayuntamientos aportan el recurso público infrautilizado y su propia estructura técnica —en Torredembarra, la Concejalía de Sostenibilidad y la brigada de jardinería participan directamente en la recogida; en Fuenlabrada, el Ayuntamiento cede el Parque Agrario como infraestructura del piloto—. La Fundació Espigoladors aporta el conocimiento técnico y la coordinación logística (con técnicos territoriales propios, como el del Camp de Tarragona), y articula la transformación de los alimentos a través de su empresa de inserción, im-perfect®, o de cooperativas locales como la de la Nou de Gaià. La ciudadanía voluntaria y las entidades sociales ejecutan materialmente la recogida y reciben después los alimentos o productos transformados —Cáritas, la Fundación Onada, la Fundación Pere Badia, la Escuela Antoni Roig, o la propia Red de Huertos Urbanos de Madrid—.
Resultados e impacto
En Torredembarra, durante 2024 y enero-febrero de 2025 (8 espigueos), la colaboración movilizó a 193 personas voluntarias, recogiendo 2.280 kg de frutos, transformados en 72 litros de aceite de oliva y 2.000 botes de mermelada, devueltos al municipio y a sus entidades sociales en un acto con participación de tres concejalías (Sostenibilidad, Acción Social, Participación Ciudadana). En Fuenlabrada, el piloto sumó 27 personas voluntarias en su primera jornada, como primer resultado de la expansión del modelo a Madrid.
Dificultades y retos
El reto central, reconocido por la propia campaña, es sostener el pilar comunitario del modelo: "la participación del voluntariado es imprescindible para que el proyecto tenga éxito. Sin manos dispuestas a colaborar, muchos de estos frutos se perderían".
Replicabilidad
Replicable porque el reparto de roles es transferible: cualquier ayuntamiento con arbolado frutal público o suelo agrícola municipal puede aportar el recurso, mientras Espigoladors aporta la metodología ya probada. La llegada a Fuenlabrada confirma que el modelo trasciende Cataluña y puede conectarse con otras infraestructuras públicas de coproducción alimentaria ya existentes.
