Deierriko OstatuaEspacio público-comunitario en la antigua bodega de Arizala
- Territorio
- Arizala, Valle de Yerri/Deierri, Navarra
- Año
- 2023-2024 (adquisición y rehabilitación municipal del inmueble); mayo de 2025 (inauguración)
- Ámbito
- Dinamización rural / Alimentación local / Soberanía alimentaria
Descripción
La antigua bodega cooperativa de Arizala, en desuso durante años, ha sido reconvertida por el Ayuntamiento del Valle de Yerri —que adquirió el inmueble para que no acabara siendo una ruina más del rural navarro— en Deierriko Ostatua, un espacio municipal polivalente que hoy funciona como punto de encuentro para vecinas, vecinos y visitantes: comercio de cercanía, alimento ecológico y vida comunitaria para contrarrestar el vaciamiento del valle.
Mecanismos e instrumentos clave
El Ayuntamiento del Valle de Yerri, propietario del inmueble, lo adquirió y rehabilitó entre 2022 y 2024 con apoyo del Ministerio de Industria, Comercio y Turismo, la Mancomunidad de Andía y la Asociación Teder. El rasgo más singular de su gobernanza es que el propio Ayuntamiento se incorpora como socia institucional de la cooperativa integral, mixta y sin ánimo de lucro (Ley Foral 14/2006) que gestiona el día a día: Deierriko Ostatua reúne en una misma estructura a personas socias consumidoras, trabajadoras, de servicios, colaboradoras y a la propia institución municipal, sentando a administración y comunidad en el mismo órgano de decisión —"cooperación público-privada, jurídicamente compleja pero viable", en palabras de un representante del sector cooperativo—. A ello se suman Deierriko Kontsumo Taldea y la asociación Zunbeltz. La planta baja acoge el centro de espigueo del proyecto Buruxka, dinamizado por el Ayuntamiento de Yerri y la Mancomunidad de Andía, y el obrador colectivo; la planta superior reúne bar-tienda, oficinas, sala multiusos (192 m²) y, en un edificio anexo, ArteLan.
Resultados e impacto
El Ostatu quedó inaugurado oficialmente en mayo de 2025. La tienda ofrece alimento fresco y de temporada de fincas ecológicas cercanas, con compra semanal online para las socias; el bar-restaurante sirve menús diarios con producto local o de cercanía; la sala multiusos se llena de charlas, exposiciones y encuentros vecinales. Acorta los circuitos entre campo y mesa y devuelve actividad económica a un territorio disperso y en riesgo de despoblación.
Dificultades y retos
El reto de partida era evitar que un edificio de valor comunitario acabara en ruina y desuso definitivo; el reto actual, propio de un proyecto recién inaugurado, es consolidar el uso diario del obrador colectivo y de la sala multiusos y ampliar el número de vecinas, profesionales y colectivos de la comarca que se suman.
Replicabilidad
Sus impulsores resumen la idea en una fórmula doble: "coser comunidad allí donde la población se dispersa y, al mismo tiempo, apuntalar un modelo alimentario más justo y arraigado en el propio territorio". El caso demuestra que un edificio comunitario en desuso, con titularidad y rehabilitación municipal y gestión cooperativa mixta, puede reactivarse como espacio comunitario integral de alimentación y servicios, un modelo replicable en otros pueblos navarros con patrimonio rural ocioso.
